Techos verdes llenos de ingenio y creatividad

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Techos verdes llenos de ingenio y creatividad

La creatividad y el ingenio tomaron de la mano a la ecología y nació el proyecto agrotecnológico “Techos Verdes”, en el Hotel Escuela de Los Andes Venezolanos ubicado en la ciudad de Mérida.
La experiencia la conocimos en la Feria Internacional de Turismo que se realizó en el Hotel Venetur de la Isla de Margarita y que culminó esta semana.
Adrián González, estudiante de Biología, es promotor fundador de esta idea que se desarrolla básicamente en el techo del Hotel Escuela, que mide 300 metros cuadrados. “Esta iniciativa tiene apenas 5 meses y ya hemos cosechado tomates, rábanos y una gran variedad de plantas que se usan para cocinar”, dijo el entrevistado.
La experiencia la pudimos conocer a través de fotografías y lo que más llamó la atención fue el hecho de que los creativos estudiantes se valieron de desechos sólidos diversos para sembrar. “Una de las ideas iniciales era poder hacer el proyecto totalmente orgánico, por eso pensamos en involucrar el reciclaje y la reutilización de materiales de desechos, para evitar precisamente la contaminación. Nosotros mismos hacemos el abono con todos los desechos orgánicos. Usamos las botellas de refrescos para sembrar, incluso pueden ser vasos plásticos”.

En el stand, varias botellas plásticas colgaban una debajo de otra, como una muestra del ingenio y creatividad de estos muchachos. Con orgullo mostraban parte de la cosecha que han tenido, con ejemplares que no tenían nada que envidiar a las grandes producciones.
La filosofía ecológica también está presente: “Conforme en las ciudades comencemos a producir nuestros alimentos, vamos a poder ayudar a frenar el avance de la frontera agrícola que terminan depredando el medio ambiente, y por lo tanto amenazando a la biodiversidad”.
Prácticas ecológicas
Otra de las prácticas que llamó la atención fue el abono líquido, que según explicaron son el excedente de líquido (una especie de lixiviado) que drena a través de los contenedores orgánicos, que es canalizado hacia un recipiente. “Este es un líquido rico en nutrientes para la siembra”, acota González.
Y como dato anecdótico comentaron cómo un depósito se convirtió en una “eco-oficina”. “Nos dieron un espacio para acondicionar un depósito y conseguimos los restos de un parquet que botaron, nosotros lo reutilizamos para el piso del depósito y otras cosas. Al final vimos que quedó tan bonito que lo convertimos en una oficina. Ahora tenemos como práctica ver en todos los basureros qué podemos usar”, risas.

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